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La alta sensibilidad en pareja. El reto de la alta intensidad.


En el artículo anterior, os hablaba sobre cómo experimentamos el amor las personas altamente sensibles, y de la importancia de revisar nuestras heridas de la infancia para sanar. El espacio de la pareja es una maravillosa oportunidad para profundizar en nuestro crecimiento personal, pero ¿cómo gestionar la complejidad de nuestras emociones y sentimientos, cuando éstas se multiplican por dos?


Si tu pareja también es altamente sensible, será maravilloso sentiros comprendidos el uno por el otro. El reto, sin duda, se encuentra en la alta intensidad que ambos habitáis. Como aceite y gasolina, cualquier mínima chispa os puede llevar a experimentar una crisis, al desbordamiento, como un tsunami que os inunde de desesperanza e incomprensión. Para evitar que esto suceda será fundamental comprender mejor vuestras necesidades como PAS, que pueden ser comunes pero también diferentes.


Por ejemplo, tras un día intenso, es posible que tú necesites una pausa y silencio en soledad, mientras que tu pareja quiera charlar y un poco de cariño. Cada uno tiene necesidades opuestas, por lo que los ingredientes para la frustración y el drama están servidos. Cultivar la comprensión mutua, así como el disfrute de espacios propios donde poder cuidarse cada uno de sí mismo y también en pareja, será fundamental para mantener el equilibrio.


Si tu pareja no es altamente sensible, por estadística lo más habitual, es muy posible que al inicio las diferencias os hagan sentir atracción. Los polos opuestos se atraen, y seguramente tu fina empatía será muy valorada por tu pareja, mientras que tú tal vez agradezcas, ¡por fin! un poco de sencillez y fluidez en la vida. El problema sucede cuando las diferencias empiezan a hacerse notables, y para una de las dos partes comienza a haber “demasiado” o “demasiado poca” intensidad en la relación, y aparecen los juicios y los reproches.


Es habitual también que surja una tendencia a la especialización en la pareja. Por ejemplo, uno puede sentirse como pez en el agua con los aspectos emocionales, mientras que el otro se siente más cómodo/a resolviendo las cuestiones prácticas. Para ambos miembros de la pareja este intercambio puede ser en un inicio muy ventajoso. A las PAS nos viene fenomenal que alguien nos eche una mano en esas situaciones que tanto nos abruman, aunque si te abandonas en tu pareja, a la larga esto puede llevarte a un estancamiento y dependencia, y una merma de tu autoestima.


Te voy a contar una anécdota...


Recuerdo cuando me separé de mi anterior pareja, lo mucho que me costó retomar algunas tareas que él solía hacer, como por ejemplo llevar el coche al taller. La primera vez que tuve que llevarlo a la ITV se me hacía tan cuesta arriba que lo pospuse todo lo posible. No podía soportar ir a aquel lugar tan “de hombres”, con tanto ruido, olor a gasolina y tantos estímulos estresantes. Me producía mucha ansiedad solo pensarlo, y me juzgaba duramente, pues ¿cómo es posible que yo, siendo una mujer independiente y empoderada no fuera capaz de hacer una tarea tan sencilla?


Cuando por fin me atreví a hacerlo (no me quedaba más remedio), me puse tan nerviosa que, cuando el técnico me pidió abrir el capó del coche, no encontraba la palanca. Me puse a tocar todos los botones, y se activaron simultáneamente las luces, el limpiaparabrisas, la radio, ¡y hasta el claxon! Mi coche parecía una orquesta y no pude evitar tener un absurdo ataque de risa. El técnico, que al final resultó ser una persona mucho más agradable de lo que me había imaginado, se rió conmigo y logré pasar la prueba. Finalmente todo quedó en una divertida anécdota que me recuerda la importancia de no dejar de hacer las cosas por mí misma, por mucho que me cueste.


Al fin y al cabo, la pareja debería ser idealmente un espacio de crecimiento personal, donde sentir la confianza y a la vez el apoyo para crecer y expandirnos más allá de nuestros límites. Y ya que las PAS somos enamoradizas por naturaleza, ojalá que nuestras relaciones puedan ser un lugar donde ser nosotras mismas, con toda nuestra intensidad.


Y esto pasa por comprometernos, antes de nada, con nuestro propio bienestar y crecimiento personal. Cuando somos capaces de responsabilizarnos de nuestra historia y de lo que nos pasa, y dejamos de culpar al otro de nuestro dolor, estamos en situación de empezar a amar de verdad, a la otra persona, pero sobre todo a nosotras mismas.



8 (humildes) consejos para sobrevivir a la intensidad en pareja:


  1. Trabaja en tu propia autoestima y aprende a amarte, a ti primero, incondicionalmente. Recuerda que tienes derecho a sentir como sientes, a ser como eres y a amar con tu particular y especial forma de amar. Esto implica comprender tus cualidades como PAS, tus necesidades, y también aprender a apreciar tus dones. Ser tan finamente sensible es una maravilla en el amor, y tu pareja lo sabrá apreciar mejor que nadie.

  2. Permítete mirar las heridas de tu infancia, y reconciliarte con tu niño/a interior. Busca ayuda terapéutica si sientes que en tus relaciones manda siempre tu niño/a herido. Sé de buena tinta que el dolor puede ser inexpresable. Libéralo. (Y lee este artículo si no lo has leído todavía).

  3. Acepta también a tu pareja, tal y como es, y los matices de vuestra relación. Cada relación es única y excepcional, y mientras esté basada en el amor, el diálogo y el consenso, será perfecta.

  4. Permítete y permite a tu pareja experimentar tiempo propio. Cultivar los espacios de desconexión, para respirar y daros espacio os ayudará a cargar pilas. Ya verás que será hermoso el reencuentro.

  5. Aprende a estar solo/a, para ser libre de escoger la pareja que realmente quieras y evitar dependencias. No hay nada más triste que sostener una relación por miedo a la soledad. Date la oportunidad de experimentar que puedes vivir sin una relación sentimental, al menos un tiempo, y aprovecha ese periodo para conocerte mejor y profundizar en la relación contigo mismo/a.

  6. Profundiza en tus demás relaciones íntimas: amistades, familia, compañeros de trabajo, etc. La profundidad en la intimidad puede traerte grandes experiencias, no solo en la pareja. Además, tener una red de apoyo te permitirá sostener mejor las crisis amorosas, la soledad, y sin duda fortalecerá tu autoestima.

  7. Explora con tu pareja vuestro proyecto común y canaliza vuestra creatividad e idealismo para imaginar un mundo mejor. ¿Qué os motiva a estar juntos? ¿Qué futuro queréis construir? ¿Qué proyecto puede ser tan importante para los dos que merezca la pena dedicar vuestra energía y afrontar las crisis? Y si no tienes pareja, puedes hacerte las mismas preguntas, para elegir una persona (o personas) con quien realmente puedas compartir tus sueños, y no dejarte llevar por espejismos.

  8. Practica la escucha activa y la compasión, con los demás pero sobre todo contigo. Esto implica responsabilizarte de tus propias necesidades y sentimientos, abandonar las agresiones (y autoagresiones) y cuidar tus límites. Vivir en relación supone estar dispuesto/a a atravesar situaciones a veces muy difíciles de sostener, así como escuchar esas partes en desacuerdo. Recuerda que los conflictos son oportunidades de crecimiento. Y no pierdas de vista que el sol sigue tras las nubes.


Si a veces se te hace todo muy nuboso, y te cuesta sostener tanta intensidad. Si quieres profundizar y crecer en tu relación, te acompaño.


En este enlace puedes leer más sobre mi trabajo con arteterapia gestalt para personas altamente sensibles. No dudes en escribirme si quieres más información sobre cómo funcionan las sesiones, tanto en individual como en pareja.


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