Quiero vivir en el campo




Quiero vivir en el campo

Pero también quiero ir más veces al museo y al teatro y viajar en cercanías e ir andando al supermercado


Quiero tener un poco más de orden

Aprovechar más el tiempo

Pero también quiero poder fluir

Sin prisas ni expectativas

Disfrutar el momento


Quiero hacer muchas cosas antes de cumplir los cuarenta

Pero también quiero descansar y cogerme un año o dos sabáticos y contemplar la inmanencia


Quiero comer más sano, vegano, orgánico

Pero esta noche quiero cenar pizza y desayunar tortitas, y pedir una hamburguesa con queso, pero sin gluten ni lácteos.


Quiero tener más hijos

Pero también quiero viajar y dedicarme a la vida espiritual, curarme de mis traumas, escribir un libro y estrenar una obra de teatro.


Quiero meditar cada mañana, hacer yoga y pintar a diario.

Pero también quiero despertarme sin prisa

Y tener la comida hecha, la lavadora, la casa limpia, ducharme, peinarme, organizar la agenda, y responder a los emails antes de las 8.00, escribir una entrada en mi blog y estar al día en mis redes, pero no estar tan pegada al teléfono.


Quiero trabajar por mi cuenta, ser mi propia jefa, tener mis propios horarios pero también un salario, viajar dando conferencias,  pero sin dejar mi piso ni mi barrio, y sin que tenga que cambiar mis hábitos de sueño y mi dieta.


Quiero tirar trastos pero reciclar y aprovechar lo viejo para reutilizarlo, vaciar el armario, quedarme con lo imprescindible pero también estrenar abrigo y zapatos.


Quiero aprender a decir no, poner límites a lo que no me convenga, pero también estar abierta y disfrutar las oportunidades que aparezcan.


Quiero tener más tiempo para ver a mi familia pero también más tiempo a solas.

Quiero conocer gente nueva, construir vínculos y nutrirme de su contacto pero esta semana no tengo tiempo, ni la que viene, cuando tenga un rato te llamo.


Quiero estar comprometida con la causa pero no estresarme tanto ni sufrir con los fracasos, la falta de puntualidad de la gente, de compromiso, ni sentirme que estoy dando demasiado.


Quiero hacer menos, más sencillo, más despacio, y sin embargo cada día se me ocurren ideas nuevas, me proponen cosas, surge algo.


Quiero sentirme más entera, más madura, más tranquila, y cada vez soy más consciente de mis miedos, mis limitaciones, mis fallos.


Quiero estar cada vez más sana, más ágil, más limpia, más ligera, más despierta, y cada vez me duele más el cuerpo, tengo más sueño, más diagnósticos, más pronósticos, y se me hace todo más pesado.


Quiero y quiero... Y sin embargo...


Comprendo, me habito, me escucho, me acepto, en la fina línea entre ese deseo y su contrario.


Simplemente, soy.


En el pero, en el además, en el sin embargo.


En ese vacío florezco, danzo, me muero, renazco y me construyo, cada día, con toda intensidad.


¿Y tú, cómo habitas la contradicción?



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