
Las dudas sobre la temática de las normas y los límites suelen ser habituales en las sesiones de arteterapia en familia, y también en las sesiones con personas adultas. ¿Cómo poner los límites adecuadamente? ¿Hasta cuándo ceder? ¿Cómo hacer para no perder los nervios? ¿Cómo no sentirse culpable después?
La mayoría hemos sido herederas de una educación autoritaria, basada en el “porque lo digo yo, y punto”, que en nuestra infancia no nos ofreció muchas oportunidades para reflexionar sobre nuestros propios límites y autonomía. Por suerte, los modelos educativos han evolucionado, y hoy en día sabemos que los estilos autoritarios de crianza no solo no funcionan, sino que son contraproducentes.
Durante la maternidad, el cuerpo se ve sometido a innumerables cambios, por dentro y por fuera. La apariencia física cambia, pero también las sensaciones del cuerpo que ahora ya no es uno, sino que se ha convertido en sostén y refugio para otro cuerpo que llora y mama. En medio de un tsunami de emociones, fluidos, sangre, leche y estrías, las mujeres nos vemos sometidas a la presión más o menos evidente por tener un cuerpo estupendo, aún cuando el parto haya sido doloroso, traumático o violento. Todavía no nos hemos recuperado del parto, y apenas podemos encontrar un minuto para ir al servicio tranquilas, y ya sentimos la presión de volver a nuestro traje de mujer, recién estrenado el traje de madre.
¿Quién soy yo después de dar a luz? ¿Quién soy yo años después de dedicarme plenamente al cuidado? ¿Quién soy yo debajo el traje de madre? Esta pregunta sigue vigente, tenga nuestra criatura dos meses o doce años. El proceso creativo en las sesiones de arteterapia para la maternidad nos ofrece un camino para reconectar con nosotras mismas y nuestro sentir, y recuperar nuestro potencial creador.
A través de la creación, también se examinan y redefinen las creencias y mitos asociados a la maternidad. Los ideales sobre el instinto maternal, la culpa o el miedo a convertirse en una mala madre pueden ser revisados para darnos cuenta de que no existen maternidades perfectas. En este viaje hacia el interior, es común que las mujeres se conecten con una fortaleza interna, ganando autonomía, empoderamiento y libertad, para poder construir la maternidad que desean.
Para crear imágenes, necesitamos poner en marcha algo más que nuestro cerebro. Acciones como dibujar, recortar, amasar y construir requieren un compromiso de todo el cuerpo, músculos, sistemas sensoriales y coordinación. Se sabe que en estos procesos se activa la memoria corporal, provocando respuestas emocionales y bioquímicas. Es bien conocido el potencial de la arteterapia para generar relajación y bienestar al liberar tensiones corporales. Esto es especialmente importante durante el embarazo y durante toda la maternidad, beneficiando tanto a la madre como a la criatura, creando estados de calma y conexión gracias a la liberación de oxitocina.
En las sesiones constato repetidamente la capacidad de los materiales artísticos para despertar reminiscencias. A través del tacto, los colores y olores, las personas a menudo se transportan a la infancia. ¿Cuánto tiempo hace que no dibujas con ceras o modelas con plastilina? ¿Recuerdas su olor y el tacto en las manos?
Si quieres probar la arteterapia, no dudes en escribirme para agendar una cita.