Siempre digo que las imágenes que elaboramos en las sesiones de arteterapia son como un espejo que nos permite conocernos mejor, y durante el embarazo y la maternidad esto tiene una importancia crucial. Cuando sientes que tu cuerpo y toda tu vida cambia a gran velocidad sin vuelta atrás, tener presente un espejo que te recuerda quién eres puede ser clave para mantener el equilibrio.
Tras el éxito del primer ciclo de Charlas taller sobre Educación Positiva y Crianza Creativa que he estado estos meses llevando a cabo en los colegios de Aranjuez, estoy muy contenta de compartir que hemos abierto una nueva convocatoria para una segunda sesión en cada centro. La temática de este segundo encuentro será acerca de …
Continuado
La maternidad nunca es como nos la habíamos imaginado. Así de fastidiosa e imprevisible es la naturaleza. Como sucede en todo proceso creativo, la obra de arte nunca se parece al boceto con el que comenzamos. Y así, nuestros hijos, tienen la mala costumbre de venir sin manual de instrucciones, y de ser como les da la gana ser.
Este hecho, de tan obvio que resulta, no suele ser tenido en cuenta. Habitualmente, la atención a la maternidad, a la paternidad y a la vida prenatal en general, se ha centrado en los aspectos médicos, fisiológicos, y últimamente también en los emocionales, pero ¿alguna vez te hablaron en las clases de preparación al parto sobre las frustraciones inherentes a la maternidad, como a todo proceso de creación?
Porque, aunque no nos lo hayan contado, la maternidad es un proceso creativo. De hecho, crear y criar comparten raíces etimológicas comunes
Probablemente no ha habido un momento en la historia en el que la situación de las familias haya cambiado tanto en tan poco tiempo. En pocas décadas hemos pasado del modelo tradicional (papá, mamá e hijos/as) a una enorme diversidad de formas de familias: monoparentales, separadas, reconstituidas, homosexuales, queer, y todas las combinaciones que se nos ocurran. Bendita diversidad y libertad. Las madres ya no tenemos que dedicarnos exclusivamente al cuidado, y los padres se están replanteando también su papel en el hogar.
En este artículo no te voy a dar un listado de características de cómo son los niños/as altamente sensibles, que para eso ya hay muchas publicaciones interesantes y muy completas. Tampoco voy a darte consejos de madre a madre. En todas las casas cuecen habas y en casa del herrero cuchillo de palo, dicen. Así que no, en mi casa tampoco reina el aroma zen y no voy a pretender convencerte de lo contrario.
Lo que quiero es contarte por qué la arteterapia basada en la parentalidad positiva funciona tan bien con estas criaturas intensas, y también para tu intensa maternidad, cuando las cosas se ponen difíciles. En mis casi diez años de práctica profesional han llegado a mí muchas criaturas con necesidades muy diversas, y he llegado a la conclusión de que para ayudar a crecer a los niños y niñas, hace falta atender también la maternidad y paternidad que están detrás.
La maternidad es probablemente la aventura más intensa que he emprendido en mi vida. Cuando me quedé embarazada no podía ni imaginar lo que estaba por venir. Y esto es algo que, por lo que veo a mi alrededor, nos suele pasar.
Y es que las criaturas tienen la “mala costumbre” de no ser como esperábamos. La niña que imaginábamos tranquila no calla ni duerme ni de día ni de noche. El niño que creíamos valiente, tiene miedo y no se separa de los brazos de mamá. El padre se siente agotado y no sabe poner límites sin perder los nervios. Y la madre en que nos hemos convertido ya no nos recuerda nada a la mujer que éramos antes de dar a luz.
Una dificultad que me encuentro a menudo en la consulta de arteterapia gestalt es la dificultad con el manejo de los límites y la capacidad para decir que no. Una verdadera pandemia.
Por ejemplo:
No tengo ganas de ir a un sitio, o no tengo ganas de quedarme más, pero me aguanto.
Me encuentro en una relación que no me satisface, pero no consigo dejarlo.
Me ha costado mucho escribir este artículo. Elegir el título, pensar bien lo que te quiero transmitir. Como si yo tuviera las claves para navegar en la intensidad del amor. La que a mí misma también me atraviesa, y desde la que te escribo.
Enamoradizas y extremadamente intensas. Así somos las personas altamente sensibles. Capaces de conectar hasta con los astros y de empaparnos en nuestros sentimientos hasta los huesos. El amor nos llena de emoción y de sentido, y también, inevitablemente, de dolor.
Inevitablemente, ¿o no?
El perfeccionismo es un rasgo común entre las personas altamente sensibles y/o con altas capacidades.
Esa “alta” habilidad para detectar la excelencia.
Esa alta dificultad para no conformarnos con menos.
Lo confieso, me ha costado mucho escribir este artículo. Podría escribir cientos de artículos sobre cientos de cosas, y muchas de ellas correcta y concienzudamente. Disfruto escribir y más aún saber que me lees. Pero cada vez que me tengo que sentar con el teclado encuentro mil excusas para no hacerlo,