En este artículo no te voy a dar un listado de características de cómo son los niños/as altamente sensibles, que para eso ya hay muchas publicaciones interesantes y muy completas. Tampoco voy a darte consejos de madre a madre. En todas las casas cuecen habas y en casa del herrero cuchillo de palo, dicen. Así que no, en mi casa tampoco reina el aroma zen y no voy a pretender convencerte de lo contrario.
Lo que quiero es contarte por qué la arteterapia basada en la parentalidad positiva funciona tan bien con estas criaturas intensas, y también para tu intensa maternidad, cuando las cosas se ponen difíciles. En mis casi diez años de práctica profesional han llegado a mí muchas criaturas con necesidades muy diversas, y he llegado a la conclusión de que para ayudar a crecer a los niños y niñas, hace falta atender también la maternidad y paternidad que están detrás.
La maternidad es probablemente la aventura más intensa que he emprendido en mi vida. Cuando me quedé embarazada no podía ni imaginar lo que estaba por venir. Y esto es algo que, por lo que veo a mi alrededor, nos suele pasar.
Y es que las criaturas tienen la “mala costumbre” de no ser como esperábamos. La niña que imaginábamos tranquila no calla ni duerme ni de día ni de noche. El niño que creíamos valiente, tiene miedo y no se separa de los brazos de mamá. El padre se siente agotado y no sabe poner límites sin perder los nervios. Y la madre en que nos hemos convertido ya no nos recuerda nada a la mujer que éramos antes de dar a luz.
Una dificultad que me encuentro a menudo en la consulta de arteterapia gestalt es la dificultad con el manejo de los límites y la capacidad para decir que no. Una verdadera pandemia.
Por ejemplo:
No tengo ganas de ir a un sitio, o no tengo ganas de quedarme más, pero me aguanto.
Me encuentro en una relación que no me satisface, pero no consigo dejarlo.
Me ha costado mucho escribir este artículo. Elegir el título, pensar bien lo que te quiero transmitir. Como si yo tuviera las claves para navegar en la intensidad del amor. La que a mí misma también me atraviesa, y desde la que te escribo.
Enamoradizas y extremadamente intensas. Así somos las personas altamente sensibles. Capaces de conectar hasta con los astros y de empaparnos en nuestros sentimientos hasta los huesos. El amor nos llena de emoción y de sentido, y también, inevitablemente, de dolor.
Inevitablemente, ¿o no?
El perfeccionismo es un rasgo común entre las personas altamente sensibles y/o con altas capacidades.
Esa “alta” habilidad para detectar la excelencia.
Esa alta dificultad para no conformarnos con menos.
Lo confieso, me ha costado mucho escribir este artículo. Podría escribir cientos de artículos sobre cientos de cosas, y muchas de ellas correcta y concienzudamente. Disfruto escribir y más aún saber que me lees. Pero cada vez que me tengo que sentar con el teclado encuentro mil excusas para no hacerlo,
Recientemente he tenido el orgullo de participar como ponente invitada en el I Congreso Internacional de Pedagogía prenatal.
Tras la fantástica experiencia de la anterior jornada, hace un año, en la que realicé una ponencia sobre Arteterapia y maternidad, en el congreso he participado con un taller en video en el que comparto una propuesta para indagar en la memoria prenatal que todos llevamos impresa en nuestras células.