Gracias, 2020. Bienvenido 2021.




Que sí, que el 2020 ha sido muy duro.


La verdad, para mí ha sido un año bastante bueno. Entre otras cosas porque veo poco, y cada vez menos, las noticias.


Tampoco veo mucho en general, con lo que se me empañan las gafas con la mascarilla.


:)


No, ahora en serio.

2020 ha sido el año en que mi salud ha estado más delicada, probablemente, de mi vida.

Me he despedido de varios seres queridos.

He tenido que lidiar con una incertidumbre y una precariedad por encima de lo tolerable.

Me he enfrentado al pánico, al precipicio, unas cuantas veces.


Y he sobrevivido.

2020 es el año en que se acabó mi contrato con la universidad, y con ello mis expectativas (por ahora) de tener un trabajo estable, de trabajar para otros.

2020 ha sido el año que me ha empujado a vivir solamente para mí, para servir a los demás.

El año en que he descubierto que lo que tanto pánico me daba, está siendo realmente una oportunidad maravillosa.

Que es genial tener mi tiempo en exclusiva para desarrollar mis propias ideas.

El año en que me he atrevido a hacer lo que intuía que era bueno, que era útil, que era necesario.

El año en que por fin tenía tiempo para hacerlo.


Y es así como nació la primera formacion de Arteterapia online, con mis tres compañeras que ahora son también compañeras del alma, que ya lleva tres ediciones y una anual, y que ha sido el trampolín para atreverme a ofrecer otras muchas cosas que llevaba tiempo pensando, y no me atrevía.


2020 es el año en que se consolida mi sueño de tener una consulta propia de Arteterapia y terapia gestalt, que cuando abrí no sabía si aguantaría, ¡y ahora está creciendo y ampliándose!


2020 es el año en que he podido ver los frutos de años de investigación en varias publicaciones, congresos y jornadas, algunas de ellas en camino para 2021.

Es también el año de hacer limpieza y cambios profundos internos, en mis hábitos y rutinas, en mis relaciones, de cuidarme en el sentido más radical, y desde ahí, darme cuenta de cuánto amor tengo para dar, no desde la carencia o la necesidad, sino desde mi deseo de acoger y compartir.

Pero sobretodo, 2020, ha sido para mí un año de libertad, de atrevimiento.


Suena paradójico con la que está cayendo, pero como diría Víctor Frankl, la libertad es un estado interno.

Creo que nunca tanto como en 2020 he sido tan consciente de mis elecciones, de caminar desde el sentido profundo de mi propósito.


De atreverme a ser, quien soy. Ocupar mi lugar en la vida. Nada más, pero tampoco nada menos.


¡Qué simple y a la vez qué difícil!


Y así me he sentido cada día de este año cuando ante toda esta situación he elegido la vida, la danza, el arte y la consciencia, por encima de todo, pero sobretodo por encima del miedo.

Para 2021 pido la apertura de seguir conectada e inspirada para seguir en este camino que tanto sentido me da y tan feliz me hace.

Y ojalá la vida me conceda la gracia de que esta felicidad e inspiración mía sea contagiosa.

Ahora., que tanto miedo tenemos al contagio, mi deseo es que la próxima pandemia sea de libertad, de coraje, de amor, de creatividad viva.


De creatividad transformadora y constructiva.

Un 2021 luminoso y preñado de vida.



¿Y tú, qué le agradeces al 2020? ¿Qué visualizas para el 2021?


Si quieres que te acompañe a dibujarlo, hablamos.



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