Cuando empecé a hacer arteterapia online en el año 2018 parecía algo casi imposible. De hecho, me atrevería a decir que estaba incluso mal visto entre la comunidad de arteterapeutas.En ese momento, la arteterapia a distancia no parecía un formato válido, ni que fuera posible generar un vínculo y transmitir el proceso creativo a través … Continuado
Una dificultad que me encuentro a menudo en la consulta de arteterapia gestalt es la dificultad con el manejo de los límites y la capacidad para decir que no. Una verdadera pandemia.
Por ejemplo:
No tengo ganas de ir a un sitio, o no tengo ganas de quedarme más, pero me aguanto.
Me encuentro en una relación que no me satisface, pero no consigo dejarlo.
Esta mañana he tenido la suerte de que me entrevistaran desde la radio local, Onda Aranjuez, para hablar del proyecto que llevé a cabo durante la pasada primavera en colaboración con el equipo del Punto Municipal contra la Violencia de Género de Aranjuez.
Se trata de un taller de arteterapia, en el que participaron un grupo de mujeres valientes y excepcionales, en cuyas vidas, lamentablemente, la violencia de género había irrumpido, marcando sus cuerpos y sus emociones. Este se planteaba como un espacio seguro, en el que las mujeres pudieran conectar consigo mismas, fortalecer su autoestima, y crear una red de apoyo mutuo
Esta es una pregunta frecuente tanto para las personas que se acercan a la arteterapia, como para las arteterapeutas, que a menudo nos encontramos con dificultades para ejercer nuestra labor, por una falta confianza y desconocimiento sobre nuestro trabajo.
Como ya comenté en un post anterior, si bien la arteterapia todavía no es una profesión regulada por el ministerio de España, en otros países como Estados Unidos o Reino Unido sí lo es, donde cuenta con reconocimiento como profesión sanitaria.
Me ha costado mucho escribir este artículo. Elegir el título, pensar bien lo que te quiero transmitir. Como si yo tuviera las claves para navegar en la intensidad del amor. La que a mí misma también me atraviesa, y desde la que te escribo.
Enamoradizas y extremadamente intensas. Así somos las personas altamente sensibles. Capaces de conectar hasta con los astros y de empaparnos en nuestros sentimientos hasta los huesos. El amor nos llena de emoción y de sentido, y también, inevitablemente, de dolor.
Inevitablemente, ¿o no?
Me hace mucha ilusión compartir esto, porque me lo estáis pidiendo: ¡Vamos por la 4ª edición del Curso de Iniciación a la práctica profesional para arteterapeutas! ¿Sientes que la arteterapia es tu vocación pero piensas que vivir de esto es muy difícil? ¿Te echa para atrás la precariedad y la falta de reconcimiento de la … Continuado
A menudo siento que no soy suficiente.
No importa si he estudiado o trabajado duramente en torno a un tema, siempre tiendo a sentirme inseguro/a pensando en todo lo que aún no sé.
Tiendo a pensar que mis logros han sido por suerte, por casualidad, o por estar en el lugar correcto en el momento adecuado.
Me cuesta aceptar los cumplidos y tiendo a excusarme y restarle importancia.
El perfeccionismo es un rasgo común entre las personas altamente sensibles y/o con altas capacidades.
Esa “alta” habilidad para detectar la excelencia.
Esa alta dificultad para no conformarnos con menos.
Lo confieso, me ha costado mucho escribir este artículo. Podría escribir cientos de artículos sobre cientos de cosas, y muchas de ellas correcta y concienzudamente. Disfruto escribir y más aún saber que me lees. Pero cada vez que me tengo que sentar con el teclado encuentro mil excusas para no hacerlo,