En este artículo no te voy a dar un listado de características de cómo son los niños/as altamente sensibles, que para eso ya hay muchas publicaciones interesantes y muy completas. Tampoco voy a darte consejos de madre a madre. En todas las casas cuecen habas y en casa del herrero cuchillo de palo, dicen. Así que no, en mi casa tampoco reina el aroma zen y no voy a pretender convencerte de lo contrario.
Lo que quiero es contarte por qué la arteterapia basada en la parentalidad positiva funciona tan bien con estas criaturas intensas, y también para tu intensa maternidad, cuando las cosas se ponen difíciles. En mis casi diez años de práctica profesional han llegado a mí muchas criaturas con necesidades muy diversas, y he llegado a la conclusión de que para ayudar a crecer a los niños y niñas, hace falta atender también la maternidad y paternidad que están detrás.
La maternidad es probablemente la aventura más intensa que he emprendido en mi vida. Cuando me quedé embarazada no podía ni imaginar lo que estaba por venir. Y esto es algo que, por lo que veo a mi alrededor, nos suele pasar.
Y es que las criaturas tienen la “mala costumbre” de no ser como esperábamos. La niña que imaginábamos tranquila no calla ni duerme ni de día ni de noche. El niño que creíamos valiente, tiene miedo y no se separa de los brazos de mamá. El padre se siente agotado y no sabe poner límites sin perder los nervios. Y la madre en que nos hemos convertido ya no nos recuerda nada a la mujer que éramos antes de dar a luz.
Cuando las personas llegan a mi consulta de arteterapia y terapia gestalt, rara vez son conscientes de que han experimentado un trauma.
Carolina (nombres ficticios), me contactó por sus sentimientos de tristeza, y no fue hasta después de varias sesiones que no se dio cuenta de la relación de estos sentimientos con la falta de atención que había recibido en su infancia, y su necesidad de cuidar de sí misma.
Julia se interesó por la arteterapia para explorar su creatividad, y a través de sus pinturas descubrió y pudo sanar el tremendo dolor que aún sentía por la temprana y desgarradora pérdida de su madre.
Cuando empecé a hacer arteterapia online en el año 2018 parecía algo casi imposible. De hecho, me atrevería a decir que estaba incluso mal visto entre la comunidad de arteterapeutas.En ese momento, la arteterapia a distancia no parecía un formato válido, ni que fuera posible generar un vínculo y transmitir el proceso creativo a través …
Continuado
Una dificultad que me encuentro a menudo en la consulta de arteterapia gestalt es la dificultad con el manejo de los límites y la capacidad para decir que no. Una verdadera pandemia.
Por ejemplo:
No tengo ganas de ir a un sitio, o no tengo ganas de quedarme más, pero me aguanto.
Me encuentro en una relación que no me satisface, pero no consigo dejarlo.
Esta mañana he tenido la suerte de que me entrevistaran desde la radio local, Onda Aranjuez, para hablar del proyecto que llevé a cabo durante la pasada primavera en colaboración con el equipo del Punto Municipal contra la Violencia de Género de Aranjuez.
Se trata de un taller de arteterapia, en el que participaron un grupo de mujeres valientes y excepcionales, en cuyas vidas, lamentablemente, la violencia de género había irrumpido, marcando sus cuerpos y sus emociones. Este se planteaba como un espacio seguro, en el que las mujeres pudieran conectar consigo mismas, fortalecer su autoestima, y crear una red de apoyo mutuo
Esta es una pregunta frecuente tanto para las personas que se acercan a la arteterapia, como para las arteterapeutas, que a menudo nos encontramos con dificultades para ejercer nuestra labor, por una falta confianza y desconocimiento sobre nuestro trabajo.
Como ya comenté en un post anterior, si bien la arteterapia todavía no es una profesión regulada por el ministerio de España, en otros países como Estados Unidos o Reino Unido sí lo es, donde cuenta con reconocimiento como profesión sanitaria.
Me ha costado mucho escribir este artículo. Elegir el título, pensar bien lo que te quiero transmitir. Como si yo tuviera las claves para navegar en la intensidad del amor. La que a mí misma también me atraviesa, y desde la que te escribo.
Enamoradizas y extremadamente intensas. Así somos las personas altamente sensibles. Capaces de conectar hasta con los astros y de empaparnos en nuestros sentimientos hasta los huesos. El amor nos llena de emoción y de sentido, y también, inevitablemente, de dolor.
Inevitablemente, ¿o no?